David Bottoms – Disparándole a ratas

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Me gustan los poetas norteamericanos porque siempre encuentran el camino más simple para decir cosas complejas. Me gusta esa forma descontracturada, sin adornos, con esos iluminados versos finales que hacen las veces de cola y cabeza de la misma serpiente.

Aquí abajo me permití traducir la cita de la imagen que acompaña los textos. Y más abajo aún, pongo dos poemas breves –en español e inglés– de este imperdible autor que en 1979 se supo ganar el Walt Whitman Price de la Academia de Poetas de los Estados Unidos.

Todos queremos salirnos de nuestra órbita, flotar como satélites salvajes por el espacio, correr el riesgo de la desintegración. Todos queremos tomar nuestra vida en las propias manos y lanzarla hacia las estrellas.

David Bottoms

Disparándole a ratas en el basurero del condado de Bibb

Tras beber cerveza y whisky, manejamos
en furgoneta hacia el basurero,
para cambiar nuestros faros a través del campo baldío,
congelar los sorprendidos ojos de las ratas contra el montón de basura.

Un disparo en la cabeza y brincan sólo una vez, permanecen quietas
como una lata de cerveza vacía.
Un disparo en los intestinos o la cadera y se retuercen y tratan de excavar
entre la basura, esconderse en neumáticos de camiones viejos,
contenedores de aceite oxidados, cajas de cartón tiradas sobre el cochinero,
o bien, arrastrarse en sus patas delanteras a través de nuestros haces de luz,
hacia la oscuridad al borde del basurero.

Ellas creen que la luz las mata.
Bebemos y cargamos el arma otra vez, dejamos que se arrastren,
Porque es lo único que pueden, hacia la oscuridad donde nos dirigimos.

Shooting rats at Bibb County dump

Loaded on beer and whiskey, we ride
to the dump in carloads
to turn our headlights across the wasted field,
freeze the startled eyes of rats against mounds of rubbish.

Shot in the head, they jump only once, lie still
like dead beer cans.
Shot in the gut or rump, they writhe and try to burrow
into garbage, hide in old truck tires,
rusty oil drums, cardboard boxes scattered across the mounds,
or else drag themselves on forelegs across our beams of light
toward the darkness at the edge of the dump.

It’s the light they believe kills.
We drink and load again, let them crawl
for all they’re worth into the darkness we’re headed for.

Kelly durmiendo

A veces cuando duerme, su cara contra la almohada (o cobija)
casi logra una paz de otro mundo.

A veces cuando el tráfico y el hastío del día se disuelven
y su más profundo ser se tranquiliza, cuando la luz del sol roza

a través de las cortinas y envuelve la cama, sé que está en otro lugar,
un lugar más puro, donde tal vez yo no esté,

aunque ciertamente haya amor, lo cual tal vez me incluye a mí.
Entonces, a veces su cara contra la cobija (o almohada)

logra (casi) una calma de otro mundo, (¿debo permitirme decir eso?)
y brilla (casi) como años pasados brillaba

justo después de que la cabeza de nuestra hija se deslizo por el canal del parto.

Recuerdo ese remolino pegajoso de cabello húmedo
girando suavemente para que el cuerpo saliera más fácil

y cómo la partera o enfermera o doctor (o quien sea)
estrechó su mano para esa cabeza

y guió a nuestro bebé hacia el mundo.
Cuando esa mano puso a nuestra hija en el pecho de su madre

un suspiro siguió, un largo

aliento exhausto y (sorprendido) vi en el rostro de mi esposa
una dicha que sabía que nunca (en bastante tiempo) volvería a ver.

Kelly sleeping

Sometimes when she sleeps, her face against the pillow (or sheet)
almost achieves an otherworldly peace.

Sometimes when the traffic and bother of the day dissolve
and her deeper self eases out, when sunlight edges

through curtains and drapes the bed, I know she’s in another place,
a purer place, which perhaps doesn’t include me,

though certainly includes love, which may include the possibility of me.
Sometimes then her face against the sheet (or pillow)

achieves (almost) an otherworldly calm, (do I dare say that?)
and glows (almost) as it glowed years ago

just after our daughter’s head slipped through the birth canal.

I remember that wet sticky swirl of hair
turning slightly so the slick body might follow more easily,

and how the midwife or nurse or doctor (or someone)
laid an firm open hand under that head

and guided our child into the world.
When that hand laid our daughter on her mother’s breast,

such a sigh followed, a long

exhausted breath, and (stunned) I saw in my wife’s face
an ecstasy I knew I’d never (quite) see again.

Acerca de David Bottoms:

david bottomsNació en Georgia, Estados Unidos, en 1949. Es poeta y académico. En 1979 ganó el Premio Walt Whitman de la Academia de Poetas Norteamericanos por su poemario “Shooting Rats at the Bibb County Dump”. También es el poeta más famoso del estado de Georgia. Las versiones en español son de Adalberto García López.

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