Como un perro que descubre la velocidad

Vi un perro descubrir la velocidad en Palermo.
Cada giro aceleraba
y dejaba suspendidas en el aire
verdes motas de pasto vibrante.
Lo vi correr y correr
girar como un bólido errante.
Se zambulló en la fuente de Darío.
Se refrescó en sus poéticas aguas.
Bajo los árboles a punto de brotar
la cola le limpiaba el parabrisa de la felicidad.
¡Ah, descubrir la velocidad!
¡Ah, descubrir que estás hecho para la velocidad!

Me hizo acordar
aquella tarde que corrí a casa
a descubrir la poesía
a descubrir quién era yo
después de los primeros
esos tan ansiados besos.

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