El caballo soñador, la chica indio y la montaña mágica I

El caballo soñador, la chica indio y la montaña mágica
(Chapter 1 – “A real freezing moment”)

un caballo negro vive en la cabaña junto al río
no muy lejos de la gran montaña y el espejo de agua

chica rusa es la preciosa dueña del caballo
que hizo entrar por el portón ese verano
el caballo es arpa, pingo matungo
casquivano y redomón
nomás de verla el potro se enamora
no lo dice porque no habla
de luz lo envuelve pronto un halo
y la dueña distraída ni la hora
no estaba acostumbrada a los secretos
ni a ver halos en caballos tan discretos

de la chica distraída el caballo se alimenta
le llenan la pancita dulces mentas
el aire suena a liras y son de azúcar los terrones
no es que ella tenga culpa, dejo claro
ella anda por el día muy oronda
y es su luz lo que ilumina los rincones más oscuros
ella simplemente canta, baila: anda (por dentro serafines)
y de ella se prenden las cabras, las águilas, los sapos
algunas flores, y comen de su mano los delfines

y ahí anda el caballito muy valiente
defendiendo su montura con pezuñas, con los dientes
en el bosque lo cargan leñadores del diluvio
con la leña que usará ella en este invierno
despacito acomoda las maderas
quiere él que sea su hoguera
la que caliente a chica rusa en este invierno
el trabajo es bueno y va contento
el día entero se entretiene
y piensa en el sendero de ida y vuelta
cómo explicarle que es caballo y que la quiere

prefiere hablar que relinchar
¿hablar?
sí, le gustaría, y si pudiera, seguramente lo haría

el caballo sueña con hablar y en cambio escribe
descubrió que en la bajada al bosque hay un gran tilo
henchido su follaje en verdes corazones de gamuza
con el casco rasca el tronco y con pezuña
escribe en una rama chica rusa

un caballo negro vive en la cabaña junto al río
no muy lejos de la gran montaña y el espejo de agua

el caballo oculta a chica rusa lo que pone su pezuña
teme que lo largue al campo y perderse en la llanura
un día chica rusa cuelga ropa y canta en la ladera
verde es la pradera que le sirve de escenario
la chica canta y danza entre las telas
y con hocico el potro empuja rumbo al tilo
es bruto el pobrecito, bien caballo
no sabe acariciar con el hocico
tiene hocico que relincha lo que puede
y lo que no lo rasca con las patas
chica rusa se pregunta ¿qué le pasa al potro chico?
y le hace unos pasitos divertidos

prefiere danzar que corcovear
¿danzar?
sí, le gustaría, y si pudiera, seguramente lo haría

el caballo sueña con danzar y en cambio escribe
pero descubre que su avidez es su culebra
su silencio es bicho adentro y pronto enferma
su lira es un reloj que se detiene
se cae como un flan no se mantiene
lo que quisiera poner en ramas ya no puede
es la sed de la cabaña junto al río
que se moja solamente si le llueve

un día el caballo desmaya en el cercado
es un momento triste un día aciago
chica rusa no sabe si es de enfermo o si es de vago
que el potro viste coma ahí tirado
sale y busca algún veterinario
que le vea el potro desganado

Ay, caballito, en qué lío te metiste
dice la cotorra que se ha posado en baja rama
¿no te diste cuenta que tenías que irte?
calláte charlatana, que de esto no manyás nada
¿quién va a traer leña a chica rusa?
sos tonto, caballito, como el de troya
lleno de sorpresas pero al fin sos de madera
¿no ves que allá va chica rusa al bosque sola?
sola la consigue y aunque vos no estés ella va joya
enfermo el potro piensa: ¡buen consejo!
contundente tu argumento, a veces hacen falta más cotorras
dice el potro negro y salta el cerco
enfermo y con un poco de modorra

prefiere amar que relajar
¿amar?
sí, le gustaría, y si pudiera, seguramente lo haría

el caballo sueña con amar y en cambio escribe
galopa por la estepa y no es el frío
del invierno que se siente que ya viene
sino ávida ansiedad creciente río
caudal que quiere desbordar y se mantiene
apretado como bosta adentro el cuero

cómo quisiera poder curarse del mutismo
y llevarle a chica rusa la madera
con cariño acomodarle los tronquitos
y que prenda ella el calor cuando requiera

¿pero chica rusa realmente quería esa madera?
se pregunta el caballo en rocas secas
se parecía mucho a esta estepa llana
un poco de viento frío sin brotes y sin lianas
pero no sé, difícil es decirlo acá desde la estepa

de repente una montaña detiene su galope
ha visto cuánto se parece a chica rusa esa montaña
alta y blanca, enorme, con esas preciosas turmalinas
en la escarpada ladera llegando allá a la cima
junto a ella hay un brillante y misterioso espejo de agua
como lo que esconde chica rusa bajo enagua

mirando la montaña queda encantado
sus piedras son de magia y él no sabe
por qué sus patas quieren irse para arriba
se pone a galopar hacia la cima
por un sendero que entre piedras va al costado
a lo mejor de allá arriba pueda verse
lo que viene para él del otro lado

galopando el caballito va a lo más alto
desde la cima ve un paisaje flash como de hechizo
fundido en esa magia escucha un canto
que suena a la promesa que alguien hizo
de ser verde de color y no morado
para el caballo es dulce música
que sube como un grito y desbordando
la montaña se vuelve amigable, se siente curado
cobra el cuero otra vez flamante halo
y le nacen nuevas ganas de volver corriendo a chica rusa

maldición se presenta en momento macro
un cóndor que se viene divisa el potro en la hortananza
sus alas se despliegan como otro canto que lo llama
el cóndor parece desafiarlo con altura que le gana
al canto que ha cantado la montaña
y en esa actitud del cóndor desafiante
pareciera que el potro se jugara la vida por delante
parado en la montaña su paisaje futuro observa
de pronto el potro brillante luz vislumbra
en su mente la luz que ve ahora es verde veta
sí, dice, qué alto que vuela el condorito
pero a caballo halado un cóndor le importa un pito
y le grita: ¡más alto que eso vuelan los poetas!

el cóndor se le viene encima desde lejos
y el caballo que no ha perdido los reflejos
ve venir detrás del ave, feroz, una tormenta
ve nubes negras con aspecto de funestas
que proyectan en el suelo gruesa sombra
y que avanza hacia él la negra alfombra

en la cabaña chica rusa recibe extraño caminante
una chica indio con dos soles transparentes
uno justo en la cabeza y el otro justo al vientre

chica indio ha visto que el cielo se fermenta
que el día se hace oscuro y se viene la tormenta
pide refugio en la cabaña a chica rusa
lo mío es tuyo: usa, le dice complaciente y confusa chica rusa
porque al mirar de adentro para afuera
no ha visto su potro enfermo en la tranquera

¿dónde está el potro, dónde se ha ido?
se pregunta angustiada chica rusa
la tormenta que se viene no es excusa
para dejar el potro afuera y desvalido
vos buscá leña, le ordena a chica indio
que quiero ver por dónde anda el pingo

chica indio baja al bosque por la leña
y en la rama del tilo, sorprendida, encuentra seña
corta rama y se la lleva a chica rusa
que todavía en la ladera busca el potro
vení, mirá lo que encontré en el bosque
le dice chica indio a chica rusa
y en la rama que le enseña dice clarito chica rusa
esto no es mano, esto no es uña
¡esto lo hizo una pezuña!
dice entendiendo todo chica rusa
¡es por eso que empujaba bravo el potro!
¡y yo que imaginé que me bailaba!
¡con razón también se me enfermaba!
¡vos prendé la leña que me voy a buscar mi pingo!

sale corriendo chica rusa y es su alma un desespero
ya el frío es terrible y el viento es un pampero
el cielo arriba es gris tirando más bien a negro
mientras tanto el potro también sufre su martirio
las horas que les llegan no son preciosos lirios

comienza a nevar torrente
la estepa parece un continente
blanco y más blanco cuando corre el tiempo
el caballo arriba desespera
y pronto desaparece como un punto cualquiera
y ella abajo, en la estepa, pobrecita, se congela
por apurada se ha olvidado la campera

¡qué par de pájaros, qué distraídos!
¡qué historia enmarañada!
ahí se los dejo, casi perdidos
el caballo: un punto negro en blanca nada
y chica rusa: en la piedra de un cubito congelada

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