
Foto: Colaboración de Laura Daza.
Esta serie explora espacios de tránsito: ciudades, cuerpos, estaciones. Lugares donde lo cotidiano se vuelve inestable. Entre lo urbano y lo onírico, los poemas construyen escenas de deseo, extrañeza y violencia simbólica de paisajes contemporáneos.
— Laura Daza
TRES MOVIMIENTOS
HORA PUNTA
Hora punta,
y la intermitencia,
de una lavadora girando.
Hora punta,
bajo mi ventana,
saltan los amantes,
sobre la acera.
Hora punta,
y nunca se besan,
pero son para siempre.
La ventana de un edificio irregular,
orgánico…
El sonido de un violín,
casi inventado, y mientras tanto,
hora punta…
Se abrazan los amantes
a la salida del cine,
a la salida de la fábrica.
Hora punta.
Llueve.
A veces,
hablan y
trascienden el
apareamiento.
También
el suicidio.
Hora punta,
en un bar cercano a la autopista,
dan paso a la inocencia,
en la permanencia
de sus pulsaciones
sin rozarse.
VERANO
Salpican las gotas del verano,
sobre la hierba.
Los pasos avanzan
hacia un pasadizo de metal
donde habitan las brujas.
De zapato a zapato
vamos trazando
nuestro lugar en el mundo,
allá donde el cielo nos espera
como una cuna
de muerte
y de paz.
¿Nos alejamos de los dandis?
Ellos, en su soledad,
se suicidan en verano
lanzándose a la piscina.
Después
solo quedan
las salpicaduras.
Guardo una colección:
relatos en hojas,
perfume
de muertes posmodernas.
A veces
un destello digital
nos enciende.
Esta vez
fue el polvo
de las estrellas.
Y en todos mis recuerdos de infancia
vuelvo a las raíces,
al barco en el río,
donde me alejo del radiocasete
para escuchar mejor
a los astros.
CISNES
Mataste a mis cisnes una noche de verano.
Si el pecado eran mis guantes de verano,
nadie habló de tu mirada
ni de la extirpación del sacro.
El bosque estaba en llamas,
debajo brillaba una playa rosada,
de aluminio y de cristal,
y en una capa subterránea
un cristo iluminado
redimía los pecados de los adictos
a los cables, y al antiguo LSD.
Un coche maravilloso,
pertenece a otra época,
pero si fuera la actual,
solo pediríamos clemencia
a Lilith y a las chicas rubias.
Si ella pasa por tu lado,
me harás sentir inservible,
y mi deseo lo encenderán
otros ojos.
Nos arrojamos a una piscina infinita,
sin agua.
Comemos hamburguesa en un paraje
en miniatura.
No hay suficiente gasolina
y el alcohol no nos pertenece.
Nos hemos quedado desnudos,
en bañador,
contemplando
a los flamencos que devoran nuestros cuellos.
Nunca olvides.
Mataste mi deseo
donde una noche empezó.
En el área de servicio,
donde un sacerdote mató
a mis cisnes sagrados.
SOBRE LA AUTORA:
LAURA DAZA nació en Granada, España, en 1989. Es profesora de Formación Profesional y escritora. Ha desarrollado su escritura en paralelo a su actividad docente, con publicaciones en revistas literarias y participación en convocatorias de poesía contemporánea. Su trabajo poético explora la imagen urbana, la memoria y las formas contemporáneas del deseo y la percepción. Publicó la novela Huellas (Libros Indie, 2023). Actualmente reside en Granada, donde compagina la enseñanza con la escritura.
Copyright © 2026 Laura Daza.





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