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Cómo tratar lo que se tiene – Clarice Lispector

Parece que últimamente me avengo a la rutina de publicar en el blog textos breves que tienen que ver con caballos. Después recibo en mi mail cartas de lectores en las que se me interroga acerca de esta extraña costumbre. Al parecer hay gente que cree que en esas publicaciones viajan codificados mensajes secretos. O al menos intentan atribuírselos de «coté». Nada más alejado de la realidad. Para despejar esas dudas escribo este artículo. Quizá algunos lectores encuentren en él alguna respuesta a las preguntas que me hacen.

Los textos que hablan de caballos ejercen una poderosa fascinación en mí. Estimo que todo eso me viene de haber leído, hace tiempo ya, un texto de Clarice Lispector que publico más abajo. Aparece en el libro Revelación de un mundo, publicado en 2005 por editorial Adriana Hidalgo. El volumen contiene un conjunto de crónicas que la famosa autora brasilera había escrito para el Jornal do Brasil entre los años 1967 y 1973. Después la editorial sacó un segundo volumen de crónicas. Esta vez seleccionadas bajo un criterio diferente al que llamó Descubrimientos.

Considero que ambos libros son fundamentales para entender la obra de Lispector. Todo lo que ella escribía era muy difícil de encasillar. Por eso estas no son crónicas típicas; sino que están sumergidas en esa —no sé cómo llamarla—, ¿originalidad?, que también puede encontrarse en cualquiera de sus cuentos o novelas. Para mi, algunas de ellas, como este caso, son poemas en prosa también. Ella descreía por completo de los géneros. Escribía dejándose llevar por el tema, por el ritmo y la musicalidad de las palabras, por la situación, o, como este texto que sigue, extraído justamente de Revelación de un mundo, por el tranco cadencioso de su caballo.

1968
3 de agosto

 
 

CÓMO TRATAR LO QUE SE TIENE

Existe un ser que vive dentro de mí como si fuera su casa, y lo es. Se trata de un caballo negro y lustroso que a pesar de completamente salvaje —pues nunca vivió en nadie ni jamás le pusieron riendas ni silla— a pesar de completamente salvaje tiene por eso mismo una dulzura primera de quien no tiene miedo: come a veces de mi mano. Su hocico es húmedo y fresco. Yo beso su hocico. Cuando yo muera, el caballo negro se quedará sin casa y va a sufrir mucho. A menos que escoja otra casa que no tenga miedo de lo que es al mismo tiempo salvaje y suave. Aviso que él no tiene nombre: basta llamarlo y responde. O no responde, pero una vez llamado con dulzura y autoridad él viene. Si olisquea y siente que un cuerpo es libre, trota sin ruidos y viene. Aviso también que no se debe temer su relincho: una se equivoca y cree que es una la que relincha de placer o de cólera.
 
 
Clarice Lispector
 

 
 
El texto es hermoso por donde se lo mire, ¿verdad?

La primera vez que leí el texto me vi inmerso en esa especie de paralización que sucede cuando te topás de frente con lo maravilloso. Puede suceder también, esa paralización, ante lo real, pero en el caso de lo real la paralización se da por miedo. En cambio ante lo maravilloso uno se paraliza porque eso que uno ve, que descubre, lo fascina y lo atrae de tal manera que al final termina atrapándolo. En general, todo lo que escribía Clarice (creo que ya tengo la confianza suficiente como para llamarla así) me dejaba maravillado. Pero este texto, lo hacía sobremanera. Lo único que quería era amañarme la forma para heredar yo —la escritora falleció en el 77’— ese caballo lustroso y negro que imaginaba vagando desesperado, como perdido, vaya uno a saber por qué senderos fluorescentes de su mente otra vez unificada con el resto de las autopistas del universo.

Y sí, tengo que contar que al final logré heredarlo. Igual no puedo decir, bajo ningún punto de vista, que el caballo es mío. No creo que exista tal cosa como la propiedad sobre los seres, materiales o no. Digo solamente que cuando lo llamo a veces viene, que a veces me hace caso. A cambio yo le consigo suficientes hierbas de un prado vecino.

¿Que cómo logré atraerlo? Esa es una historia que cuento en mi otro sitio web. Allí encontrarán, a partir de ahora, toda mi narrativa.

 
 

Sobre la autora:

CLARICE LISPECTOR (Chechelnik, Ucrania; 10 de diciembre de 1920 — Río de Janeiro, Brasil; 9 de diciembre de 1977). Escritora de novelas, cuentos, libros infantiles y poemas. De difícil clasificación, ella definía a su escritura como un «no-estilo». Es considerada una de las escritoras brasileñas más importantes del siglo XX. Perteneció a la tercera fase del modernismo, de la generación del 45 brasileña.


LISPECTOR, Clarice. Revelación de un mundo. Buenos Aires: Adriana Hidalgo Editora, 2005.

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