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Ansia – Sarah Kane

Cuando hace unos días terminé de leer Crave (Ansia), de la inglesa Sarah Kane, más que una obra de teatro me pareció un largo poema a cuatro voces, una polifonía poética. De los cuatro personajes que tienen parlamentos en la obra: A, B, C, y M; posiblemente «A» sea el más verborrágico. A pocas páginas del inicio la obra tiene un monólogo bastante largo que me pareció opurtuno compartir en este blog.

La obra fue estrenada por Paines Plough en el teatro Traverse, de Edimburgo, Escocia, el 13 de agosto de 1998. La versión de estre­no contó con la siguiente ficha artística:

ELENCO:

C Sharon Duncan Brewsrer
M Ingrid Craigie
B Paul Thomas Hickey
A Alan Williams

Sarah Kane dijo a propósito de esta obra: «Quise descubrir que tan buena poeta podía ser al mismo tiempo que escribia algo dramático.»

ANSIA

(Extracto)

 

Y quiero jugar a la escondida y darte mi ropa y decirte que me gustan tus zapatos y sentarme en el escalón mientras te bañás y hacerte masajes en el cuello y be­sarte los pies y tenerte la mano y salir a comer y que no me importe cuando te comés mi comida y encontrarte en Rudy’s y hablar del día y tipearte las cartas y llevar­te las cajas y reírme de tu paranoia y darte cassettes que no escuchás y ver películas buenísimas y ver películas pésimas y quejarme de la radio y sacarte fotos cuando estás durmiendo y levantarme antes para ir a comprar tu café con medialunas y galletitas de manteca y des­pués ir a Florent y tomar café a la medianoche y dejar que me robes cigarrillos y no poder encontrar nunca un fósforo y contarte del programa que vi la noche ante­rior en la tele y llevarte al hospital de ojos y no reírme de tus chistes y desearte por la mañana pero dejarte dormir un rato más y besarte la espalda y acariciarte la piel y decirte cuánto amo tu pelo tus ojos tus labios tu cuello tus senos tu culo tu

 
 

y sentarme en el escalón a fumar hasta que tu vecino lle­ga a casa y sentarme en el escalón a fumar hasta que vos llegás a casa y preocuparme cuando llegás tarde y sor­prenderme cuando llegás temprano y regalarte giraso­les e ir a tu fiesta y bailar hasta estar negro y sentirme culpable cuando no tengo razón y contento cuando me perdonás y mirar tus fotos y desear haberte conocido desde siempre y escuchar tu voz al oído y sentir tu piel en mi piel y asustarme cuando te enojás y se te pone el ojo colorado y el otro ojo azul y tu pelo a la izquierda y tu cara oriental y decirte que sos maravillosa y abrazar­te cuando estás angustiada y ser tu sostén cuando te duele y desearte sólo de olerte y ofenderte al tocarte y lloriquear cuando estoy a tu lado y lloriquear cuando no estoy y babosearme en tu pecho y sofocarte de noche y morirme de frío cuando te llevás la frazada y de calor cuando no te la llevás y derretirme cuando sonreís y di­solverme cuando te reís y no entender por qué pensás que te estoy rechazando cuando no te estoy rechazando y preguntarme cómo es posible que pienses que alguna vez podría rechazarte y preguntarme quién serás pero aceptarte de todos modos y contarte del niño del bos­que encantado del ángel de los árboles que voló a través del océano porque te amaba y escribirte poesías y pre­guntarme por qué no me creés y tener sentimiento tan hondo que no encuentre palabras para decirlo y querer comprarte un gatito del que ponerme celoso porque se va a ganar más atención que yo y demorarte en la cama cuando te tenés que ir y llorar como un chico cuando al final te vas y matarte las cucarachas y comprarte rega­los que no querés y llevármelos de vuelta y pedirte que te cases conmigo y que me digas que no de nuevo pero seguir pidiéndote porque aunque creas que no lo digo en serio lo digo en serio siempre desde la primera vez que te lo pedí y vagar por la ciudad pensando que está vacía sin vos y querer lo que vos querés y pensar que me estoy perdiendo pero saber que estoy a salvo con vos y decirte lo peor de mí y tratar de darte lo mejor de mí porque no te merecés ni un poquito menos y responder tus preguntas cuando preferiría no hacerlo y decirte la verdad cuando la verdad es que no quiero y tratar de serte honesto porque sé que lo preferís y pensar que se acabó todo pero igual quedarme diez minutos más an­tes de que me eches para siempre de tu vida y olvidar quién soy y tratar de estar más cerca de vos porque es hermoso aprender a conocerte y vale bien el esfuerzo y hablarte en alemán mal y en hebreo peor y hacer el amor con vos a las tres de la mañana y de algún modo de algún modo de algún modo comunicar algo del abrumador inmortal irrefrenable incondicional omnia­barcador enriquecealma abreconsciencia constante inagotable amor que tengo para vos.

 

Sarah Kane

 

 
 

Sobre la autora:

Sarah Kane (Essex, 3 de febrero de 1971 – Londres, 20 de febrero de 1999) fue una dramaturga británica.


El texto pertenece al parlamento del personaje denominado A. Extractado de la obra de teatro:
KANE, Sarah, Ansia 4.48 Psicosis. Buenos Aires: Losada, 2006

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