Press "Enter" to skip to content

Cada persona es una dirección, cada persona es un calendario – Megan Fernandes

Foto: Brooklyn Bridge

 

CADA PERSONA ES UNA DIRECCIÓN, CADA PERSONA ES UN CALENDARIO

Traducción: J.S.B.

 
No todo es lenguaje, no todo es significado.
Stein lo entendió, incluso, con toda su digresión sobre los sustantivos.
Un bife puede significar cualquier cosa, ¿estás pensando en un bife ahora mismo?
No lo hagas. Un bife es una alfombra, una cuerda, una cantimplora pastizal. Un bife es una estaca
en un gordo, negro corazón. La gente confunde un encuentro cercano con la muerte
con un encuentro cercano con Dios. Acarician el margen y el margen
apesta a santidad. Nunca voy a superar que alguna vez fuimos niños.
Nuestras vidas interiores aunándose, congregándose mientras los ángeles se camuflan
como esponjas de cocina. ¡Querido ángel!, murmuro.
Me direcciono hacia un mundo presuroso. Hago santos con las latas de gaseosa y vuelo al norte
en invierno. Toda persona es una dirección del mismo modo que toda persona es un calendario.
Tú eres un miércoles a la tarde en la Rue Etienne Marcel.
El último día de mayo, un partido de fútbol es ganado y estallan fuegos artificiales
en las calles. Jóvenes palomas, aterradas, huyen de una iglesia de piedra en Belleville.
El eneldo es troceado a mano en una ensalada. Estoy leyendo sobre cómo cada vez
que introducimos un nuevo género en el lenguaje, probamos la pureza de los antiguos.
Oponerse a un régimen es también reificarlo como aquello que te gobierna. Yo elijo
levantarme cada día y hacer mis payasadas. Sos un espectáculo unipersonal,
me dijo una sombra danzante en un bar de Brooklyn. Una vez amé a alguien
que me sacó fuera del lenguaje. ¿Alguna vez te pasó?
Es una droga. Estaba poseída por el calor persistente de un títere plano,
recién animado. Dije, tomame en serio. Dije, puedo ser quien vos quieras,
yo siendo un periquito u otra criatura diminuta, graznando lejos
de su hogar ecuatorial. Qué tropical. Qué erótica tropical.
Lo que digo es que había demasiado lenguaje entre mi amo y yo,
entre yo y la casa de mi amo. Nos molíamos mutuamente a través
del agujero de gusano de los signos, hacíamos rodar al otro por el cosquilleo del tiempo.
A veces, durante el sexo, veo al alfabeto sonriéndome.
Las letras usan túnicas y capuchas y me rodean como una gangbang
de monjes. Se ordenan y reordenan, tomando sus turnos.
Yo resisto el impulso de deletrear.

 

EVERY PERSON IS AN ADDRESS, EVERY PERSON IS A CALENDAR

Megan Fernandes

 
Not everything is language, not everything is meaningful.
Stein got this, too, with her whole digression on nouns.
A steak can mean anything, are you thinking of a steak right now?
Don’t. A steak is a carpet, a rope, a canteen meadow. A steak is a stake
in a fat, black heart. People mistake a close encounter with death
as a close encounter with God. They caress the edge and the edge
stinks of holiness. I’ll never get over that we used to be children.
Our inner lives gathering, gathering while angels disguise
themselves as a kitchen sponge. Dear angel, I mutter!
I address the rushing world. I make saints of soda cans and fly north
in winter. Every person is an address the way every person is a calendar.
You are a Wednesday afternoon on Rue Etienne Marcel.
On the last day of May, a soccer game is won and fireworks burst
in the streets. Young pigeons, in fright, flee a stone church in Belleville.
Dill is chopped rough into a salad. I am reading about how every time
we put a new gender into language, we prove the purity of the old ones.
To oppose a regime is also to reify it as what governs you. I choose
every day to get up and perform my antics. You are a one woman show,
a dancing shade said to me at a bar in Brooklyn. I loved someone once
who took me outside language. Have you ever had that?
It’s a drug. I was possessed with the lingering warmth of a flat puppet,
recently animated. I said, take me seriously. I said, I can be who you want,
I being a parakeet or another diminutive creature, squawking far
from her equatorial home. How tropic. What tropic erotics.
What I’m saying is there was a lot of language between me and my masters,
between me and the house of mastery. We pummeled each other through
the wormhole of signs, we tumbled the other through the tickle of time.
Sometimes during sex, I see the alphabet smiling at me.
The letters wear robes and hoods and encircle me like a gangbang
of monks. They arrange and rearrange, taking their turns.
I resist the urge to spell.

 

SOBRE LA AUTORA:

MEGAN FERNANDES es una poeta estadounidense. Es autora de tres libros de poesía: I do everything I’m told (Tin House, 2023); Good Boys (Tin House, 2020); y The Kingdom and After (Tightrope Books, 2015). Fernandes es profesora adjunta de inglés en Lafayette College y escritora residente de la institución. Vive en Brooklyn, New York.

 


Copyright © 2026 by Megan Fernandes. Foto: cortesía de Megan Fernandes.

 

Sé el primero en comentar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *